Cómo reconocer la depresión en adultos jóvenes
La depresión se clasifica como un trastorno del estado de ánimo y, según la OMS, cada vez son más las personas diagnosticadas, dentro de las cuales se encuentran muchos adolescentes y adultos jóvenes. Identificar y tratar la depresión de manera adecuada es esencial para promover una recuperación efectiva y prevenir riesgos a largo plazo.
¿Cómo reconocer la depresión en adultos jóvenes?
La depresión no se presenta de la misma forma en todos los individuos, sin embargo, existen varios signos y síntomas comunes que pueden ayudar a identificarla:
1. Síntomas físicos:
– Fatiga y falta de energía: a pesar de dormir lo suficiente, la persona se siente constantemente agotado y sin energía.
– Alteraciones del sueño: insomnio o, por el contrario, hipersomnia.
– Dolores habituales: dolores de cabeza, de espalda o dolores musculares sin justificación médica.
– Pérdida de apetito, cambios en el peso: puede haber un aumento o pérdida de peso significativo.
2. Síntomas emocionales:
– Sentimientos de tristeza persistentes: la persona se siente constantemente triste o vacío, tiene episodios de llanto sin motivo aparente y esto persiste durante semanas.
– Irritabilidad o agresividad: frustración, ira, cambios abruptos de humor y estado de ánimo molesto.
– Sentimientos de desesperanza: pueden sentir que las cosas no mejorarán, que no tienen el control de su vida y tienen una sensibilidad extrema al rechazo o fracaso.
– Autoestima baja: poca valoración de sí mismos y culpabilidad excesiva.
3. Síntomas comportamentales:
– Pérdida de interés (anhedonia): pérdida de interés en actividades que antes le resultaban placenteras y/o aislamiento social.
– Agitación o desasosiego: movimientos demasiado tranquilos o, por el contrario, imposibilidad de quedarse quieto.
– Bajo rendimiento escolar o laboral.
– Comportamientos problemáticos o arriesgados u otros comportamientos inusuales para llamar la atención.
– Menor atención a la higiene personal.
4. Pensamientos suicidas:
Es importantísimo identificar pensamientos o ideaciones suicidas. Si una persona menciona sentirse como una carga para los demás o manifiesta deseos de morir, es necesario buscar ayuda de forma inmediata.
Causas de la depresión en adultos jóvenes:
Son diversos factores los que pueden contribuir al desarrollo de la depresión y, a menudo, estos interaccionan entre sí de forma compleja. Algunos de los más comunes son:
1. Factores biológicos: si hay antecedentes familiares de padecer trastornos depresivos, el riesgo aumentará considerablemente.
2. Factores psicológicos: experiencias adversas en la infancia, como el abuso emocional, físico o sexual, el abandono o el trauma en la infancia, pueden predisponer a los adultos jóvenes a desarrollar depresión. Asimismo, la autoestima y el perfeccionismo también son factores de riesgo.
3. Factores sociales: las dificultades en las relaciones interpersonales y el aislamiento social son factores que aumentan el riesgo de depresión. Asimismo, el uso de las redes sociales ha supuesto un aumento también, debido a la comparación constante y a la exposición de estándares poco realistas.
Tratamiento de la depresión en adultos jóvenes
Son varias las terapias que se utilizan para el tratamiento de la depresión, entre ellas, la Terapia Cognitiva Conductual, la Terapia Dialéctica Conductual y la Terapia Interpersonal. Independientemente de la terapia elegida, el tratamiento siempre debe ser integral e individual, considerando las características de cada persona.
Por otra parte, el apoyo familiar y de amigos es fundamental para la recuperación. Por tanto, se debe fomentar una relación saludable y crear un entorno de apoyo que permita a la persona sentirse comprendida, no juzgada y acompañada.
Conclusión
La depresión se manifiesta mediante una sintomatología característica, y se ve influenciada por la interacción de diferentes factores. No obstante, es importante que, tanto familiares como amigos, presten atención a estos indicios y busquen orientación psicológica si es necesario, ya que el tratamiento temprano y el apoyo adecuado son clave para la recuperación y el manejo exitoso de la enfermedad. La información basada en la evidencia demuestra que la intervención oportuna mejora significativamente los resultados a largo plazo.




