Si tienes a alguien cercano que está atravesando por una situación de ansiedad, puede ser bastante frustrante, angustiante e incluso confuso. No es fácil llegar a entender cómo se siente la persona y qué debemos hacer en ese momento para ayudarla. Te dejo una mini guía práctica;
1. Escuchar sin juzgar
Lo primero que debemos crear es un espacio seguro donde la persona pueda expresarse sin miedo a ser juzgada. La ansiedad normalmente lleva una carga emocional en la que la persona se siente sobrecargada e incomprendida, pero el hecho de tener a alguien que la escuche puede ser de gran alivio en ese momento.
Podemos hacer preguntas abiertas como; ¿Cómo puedo ayudarte? ¿Cómo te sientes?, eso sí, intenta no interrumpir a la persona.
2. No minimizar las emociones
Un error común es intentar quitarle importancia a lo que siente para que la persona vea que no es tan malo, o que tiene solución. Aunque es natural querer aliviar su sufrimiento, este tipo de comentarios pueden hacer sentir peor ya que no se está validando sus emociones.
En este caso, te recomiendo cambiar esos comentarios por estos otros;
“Entiendo que esto debe ser muy difícil para ti”, “Entiendo que es complicada esta situación”.
3. Evitar comentarios para que se calme
Cuando la persona está sintiendo bastante ansiedad, no necesita ser presionado para calmarse o tranquilizarse. Simplemente, está padeciendo ansiedad de forma descontrolada, por lo que necesita volver a tomar el control de sí misma.
Por este motivo, evita comentarios como “venga ya está, cálmate” o “relájate”, y sustitúyelos por este otro; “Tómate el tiempo que necesites y dime si te puedo ayudar en algo”.
4. Ofrece ayuda sin invadir el espacio
Cuando estamos viendo que nuestro ser querido está sufriendo, lo que queremos es aliviar los síntomas de forma inmediata. Sin embargo, es primordial dar su espacio y no intentar invadirlo ni intentar solucionarlo nosotros porque la persona no estaría haciendo frente a la situación de forma objetiva.
La clave está en mostrar un apoyo activo y disponible, pero respetando su autonomía.
5. Anima a buscar ayuda de un profesional
Aunque tu apoyo sea crucial y necesario, hay momentos en los que la persona necesita intervención de un profesional de la salud mental que le ofrezca las herramientas necesarias para trabajar la ansiedad y aliviar la sintomatología.
6. Reconoce tus propios límites
Es importante recordarte que, si en algún momento sientes que no puedes manejar la situación, es válido tomar distancia y establecer límites. Para cuidar y ayudar, primero es importante cuidarse a uno mismo, ya que así podrás incluso ser mejor apoyo para quien te necesita.
Conclusión
Apoyar a una persona cercana que sufre de ansiedad es muy valiente y también es un acto de amor. Recuerda que no se trata de intentar resolver el problema de forma inmediata, sino de crear un espacio seguro tanto físico como emocionalmente para la persona que lo necesita.




